En el marco de Expo Real Estate se realizó un Homenaje al Arquitecto César Pelli, con la entrega de sendas plaquetas efectuadas por Damián Tabakman y Sergio Goldemberg (CEDU) y  Mario Gómez (APPI), que fueron recibidas por su socio el Arquitecto Axel Zemborain, quien trazó el perfil y la trayectoria del extinto profesional, junto a una muestra de los principales edificios desarrollados en el mundo y los proyectos actuales en los que se encuentra trabajando el Estudio de César Pelli en Argentina; resultando un acto muy emotivo tanto por el historial del homenajeado, las obras que nos dejó y su legado hacia generaciones futuras.

 

Desde APPI, consideramos tres factores que nos pareció importante subrayar a la hora del homenaje: la importancia de tener buenos maestros, la decisión a la hora de concretar el objetivo y su humildad y vocación de servicio.

Los Maestros. César Pelli se educó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo con tres jóvenes y entusiastas profesores Eduardo Sacriste, Jorge Vivanco y Horacio Caminos, que pusieron su impronta y vocación en la formación de las nuevas generaciones. “Mi arquitecto debería saber proyectar, construir y amoblar correctamente un edificio. Debería también tener conciencia social y urbanística y, además, esto es fundamental, una cultura compatible con su condición de universitario”, opinaba Sacriste, y remataba: “lo primero que tiene que dar la facultad es oficio”.

 

El mismo Pelli recordaba: “cuando comenzamos la facultad hacíamos lavados de láminas, trabajábamos con tinta china, dibujábamos templos romanos y griegos. Los diseños eran todos de ese tipo: palacios, templos, urnas, mausoleos. A fines del primer año llegaron los arquitectos Sacriste, Vivanco y Caminos, que cambiaron completamente las cosas y en vez de estar diseñando mausoleos y estas cosas, empezamos a diseñar paradas de ómnibus, dispensarios… y empezaron a enseñar arte moderno. Eso fue muy revolucionario. Me entusiasmó enormemente sentir que la arquitectura tenía un propósito social, que uno podía hacer cosas que sean importantes para la gente. Diseñar un hospital por ejemplo… ¡qué cosa increíble, maravillosa! O viviendas para la gente que no tiene vivienda ¡qué cosa importante! Y al mismo tiempo, me di cuenta que la arquitectura era una de las artes contemporáneas que estaba en un período de gran cambio y que, con suerte, uno podía hacer arquitectura que llegase a ser arte. Y esa combinación de una de las grandes artes modernas y un propósito social me enamoró. Sentí que era una maravilla y me salía bien y eso me daba el respaldo de los profesores. En ese momento supe que quería hacer eso para toda mi vida.”

 

Pelli siempre reconoció que la educación recibida fue de excelencia. “Muy por delante y más al día que cualquier otro, norteamericano, sueco, egipcio, chino (los países de donde provenían sus compañeros de Máster)… El nivel académico de las universidades argentinas entonces era muy alto, y además, yo había tenido mucha suerte porque había estado con un grupo de arquitectos muy de avanzada en Argentina”, recordaba.

La decisión a la hora de lograr los objetivos. Cuando ganó la beca del Institute of International Education para ir a estudiar a Estados Unidos, no dudó en quemar las naves. Vio claro que esa era la oportunidad de su vida. Le llegó una carta del Instituto diciendo que había ganado la beca, me ofrecían ir a la Universidad de Illinois, al Sur de Chicago, en Champaign-Urbana. Le dieron un paquete con el boleto de avión, la inscripción gratis en la Universidad y un estipendio de 95 dólares por mes del Departamento de Estado de Estados Unidos. Pelli estaba recién casado y el tema es cómo iban a financiar el viaje de su esposa. En esa época, un vuelo a Estados Unidos sería el equivalente a 10 mil dólares de hoy. Entonces, decidieron vender los regalos de casamiento, juntaron el dinero y se fueron al casino de Río Hondo, apostaron todo lo que tenían y, por supuesto, perdieron… Finalmente, una tía les prestó el dinero para el viaje. La decisión era irrevocable…

Finalmente, es muy destacable su humildad y vocación de servicio. La paciencia y la falta de bronce lo hacían un gran profesor, uno que escuchaba y no despreciaba al estudiante por el simple hecho de que todavía no sabe, que por algo alguien estudia. Un maestro que trataba a todo el mundo como si fuera la persona más interesante que existe sobre la tierra. En el año 2008, la Cámara Inmobiliaria Argentina lo invitó a disertar en un evento denominado “Business Point Inmobiliario”. No sólo no les cobró ningún tipo de honorario, sino que además se pagó su propio viaje. Cesar Merlo, moderador de la entrevista a Pelli, recuerda su humildad, su permanente buen humor y su vocación de servicio.

Cesar Pelli fue docente de alma, una persona con gran capacidad de transmitir y formar a nuevas generaciones de arquitectos. Una persona respetuosa y con una calidad humana como pocas. Desde la Asociación de Profesores y Directores de los Posgrados Inmobiliarios (APPI) hemos querido reconocer a este gran argentino otorgándole el Premio APPI 2019.